viernes, 21 de junio de 2019

Reseña: El palacio de la medianoche - Carlos Ruiz Zafón

05. El descafeinado rey de las sombras



Reseña de El palacio de la medianoche de Carlos Ruiz Zafón


Título: El Palacio de la Medianoche
Autor: Carlos Ruíz Zafón
Editorial: Booket
Páginas: 352
Precio: 8'95
Enlaces de compra: Amazon

«Y es que nada es tan difícil de creer como la verdad y, por el contrario, nada tan seductor como la fuerza de la mentira cuanto mayor es su peso».




Sinopsis: Ambientada en la Calcuta de los años treinta, El Palacio de la Medianoche comienza una noche oscura en la que un teniente inglés lucha por salvar las vidas de dos niños de una amenaza impensable. A pesar de las insoportables lluvias del monzón y el terror que lo asedia en cada esquina, el joven británico logra ponerlos a salvo, pero no sin perder su propia vida...


El Palacio de la Medianoche parte de una premisa interesante para la literatura juvenil de los años noventa, cuando fue concebida la obra. Era una novela de un autor novel en aquella época, y en el mismo prólogo de la obra, Carlos Ruiz Zafón señala los errores del pasado, aunque cree que no es lícito corregirlos años después. Lo que podemos adelantar es que la obra tiene errores... y muchos.

En esta primera reseña de vuelta, nos proponemos hacer unas reseñas más exhaustivas de las obras. En primer lugar, presentaremos unos párrafos sin destripar demasiado en los que comentaremos cómo nos sentimos tras leer la obra. A continuación, abriremos un apartado en los que se analizarán los aspectos que hayan llamado la atención, tanto para bien como para mal.

Incluso entendiendo de donde viene, es una novela que se me ha hecho difícil de leer. ¿Por qué? Muy sencillo: no considero que esté bien escrita. Conforme iba leyendo, no podía evitar hacer muecas cada vez que encontraba un adjetivo antepuesto delante del sustantivo. En algunos casos, sonaba natural; en otros casos, resultaba demasiado falso. Es un detalle nimio, por supuesto, pero no el único. ¿Los diálogos? No suenan naturales. Para nada. ¿La ambientación? ¿Tiene Calcuta alguna diferencia con la Barcelona de Marina? No. Uno de los problemas de Zafón es, precisamente, la creación de ambientes. Todos son iguales. Tan iguales como sus personajes. ¿Hay algo que diferencie a uno y otro? ¿De verdad podría describirse con más de tres o cuatro adjetivos a cada uno? Los adolescentes son personajes planos, aunque lo peor son los adultos: mal escritos a más no poder. ¿El villano? Un rey de las sombras nefasto. 

En definitiva, la novela me ha dejado con un mal sabor de boca. ¿Se lee rápido? Sí. ¿Un adolescente la podría disfrutar? También. Aun así, se encuentran otras novelas que se dejan leer mucho mejor, incluso dentro de la obra de Zafón, como Las luces de septiembre.

A continuación, mostraremos un análisis más detallado, y con spoilers, de qué es lo que me ha fallado de la novela. Finalizaremos la reseña con unas conclusiones finales sin spoilers.

Ambientación: La ambientación es algo que te envuelve en toda novela que veas. La utilización del espacio puede resultar tan efectiva como la utilización de los personajes. Utilizaría algún párrafo de la novela, pero no merece la pena. Básicamente, la novela podría estar ambientada en cualquier otro sitio y no cambiaría ni una coma. Solo se usa medianamente un espacio: la estación de tren, donde se producirá el acto final. ¿El Palacio de la Medianoche que da título a la obra? Aparece esporádicamente en el primer acto.

Trama: Trama propia de una novela de aventuras, casi policíaca, que es bastante predecible. Todos los giros se veían venir. ¿El colgante partido en dos? ¿El nombre al revés? Uf. Es que no lo veo propio de un libro infantil siquiera. Es necesario que los niños piensen cuando leen, no que se lo den todo mascadito. Otro de los problemas de la obra es ese: todo se explica mediante los diálogos de los personajes; todo se dice, pero no se muestra. ¿Dónde están los silencios o la capacidad de raciocinio de los personajes? En ninguna parte. Una pena.

Personajes: Se puede decir bastante de los personajes, como, por ejemplo, que todos los adolescentes se podrían intercambiar el uno por el otro y tampoco pasaría nada. Ninguno tiene un encanto especial. No puedo evitar recordar a la serie de temática ochentera que está de moda en estos momentos: Stranger Things. Juega con los mismos clichés, pero todos los personajes han tenido su momento para brillar; todos son memorables. ¿Estos? Ninguno de ellos.

El personaje de la abuela y el villano son los personajes que más me molestan, de hecho. Recordemos que la abuela materna le dijo durante toda su vida a su nieta Sheere que su padre era un gran hombre incluso sabiendo que estaban huyendo de él. No dice la verdad para «proteger» a sus nietos. Es la excusa peor traída que tiene toda la novela. 

Ahora, tenemos que comentar al villano. Es descrito por Ben, nuestro protagonista, como «un siniestro rey de las sombras en su trono erigido entre escombros y destrucción». De forma anacrónica, como headcanon, me gusta pensar que el espíritu ve el futuro y ha visto la saga de películas Saw, porque de otra forma, no puedo explicarme su forma de actuar. En primer lugar, quiere asesinar a sus hijos porque quiere borrar todo rastro de él de su mundo, además de usar el cuerpo de uno de ellos para seguir viviendo. El problema fundamental de la motivación del villano es: ¿por qué necesita otro cuerpo? ¿por qué el espíritu tiene poderes? ¿por qué no los usa cuando debe usarlos para conseguir su objetivo? Me explico: en un momento de la obra, secuestra a todos los amigos de Ben para atraerlo. Bien, ¿por qué no los mata cuando tiene la oportunidad? ¿Por qué no mata al propio Ben? Al fin y al cabo, se quiere reencarnar en Sheere. No tiene sentido.

Un momento que me gustaría resaltar es cuando Ian, Sheere y Ben entran en la casa del padre de los dos últimos, construida de una forma tan extraña que no resulta natural. De repente, se percatan de que el villano, cuya identidad aún no conocen, sabe que están allí, pero el cansancio gana al miedo y se van a dormir tranquilamente. Es cómico incluso escribirlo.

Nota: 15/100

Incluso aunque pueda resultar entretenida por el poco sentido que tienen algunas acciones, El Palacio de la Medianoche no es una lectura que recomendaría. A cada pocas líneas, había algún elemento que me sacara de la lectura, ya fuera la forma de escribir su prosa de Zafón, unos personajes sosos y sin sentido o una trama que se me hacía demasiado predecible, lo que hacía que mi interés decayera.

domingo, 20 de mayo de 2018

Reseña: Fahrenheit 451 - Ray Bradbury

04. El ardiente deseo del Gobierno

Reseña de Fahrenheit 451 de Ray Bradbury


Título: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Traductor: Alfredo Crespo
Editorial: Debolsillo
Precio: 9'45
Enlaces de compra: Amazon

«Era estupendo quemar. Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos, cómo cambiaban».








Sinopsis: Fahrenheit 451 cuenta la historia de un sombrío y horroroso futuro. Montag, el protagonista, pertenece a una extraña brigada de bomberos cuya misión, paradójicamente, no es la de sofocar incendios, sino la de provocarlos para quemar libros. Porque en el país de Montag está terminantemente prohibidio leer. Porque leer obliga a pensar, y en el país de Montag está prohibidio pensar. Porque leer impide ser ingenuamente feliz, y en el país de Montag hay que ser feliz a la fuerza...

Las distopías han estado de moda últimamente. No hay que olvidar nunca los éxitos editoriales de sagas como Los juegos del hambre, Divergente o El corredor del laberinto. Sin embargo, este éxito no es tan reciente: hubo una trilogía de distopías fundamentales en el siglo pasado, formada por Un mundo feliz, de Aldous Huxley; 1984, de George Orwell, y Fahrenheit 451, de Ray Bradbury. Estos tres libros fueron tan aclamados por la crítica como lo está siendo en la actualidad El cuento de la criada, de Margaret Atwood.

No hay lugar a dudas: cada una de las distopías son una reacción contra el mundo en el que vivimos. Ya sea por el presagio aterrador de una sociedad machista controlándolo todo, como en la mencionada obra de Atwood o por el presagio aterrador de un gobierno controlador dueño de una sociedad estúpida, como ocurre en la novela que estamos analizando.

Es una novela corta, de apenas 180 páginas, que está dividida en tres partes. Además, se lee bastante rápido por la forma en la que te atrapa. En este futuro distópico, han prohibido leer y como se ha inventado un material ignífugo que cubre las casas, ahora los bomberos se dedican a ser una distracción para el pueblo: queman libros.

El Gobierno mantiene a la población atontada mediante diferentes artificios; les obliga a llevar una vida sin pensar. Por supuesto, la amenaza en el momento de escritura de la novela era la televisión y aquellos programas que no te hacían pensar, que eran mera distracción. Es una táctica que ya utilizaban los romanos. Es algo que se critica bastante en la novela.

Para que la gente despierte, piense y lea es necesaria una revolución. ¿Ocurrirá o simplemente el Gobierno aplastará cualquier atisbo que se pueda oler para acabar con el problema? Al fin y al cabo, su único objetivo es que la gente sea feliz... aunque tenga que borrarles la capacidad de pensamiento crítico para ello.

Esta novela me cautivó desde que comencé a leer sus primeras páginas y no pude soltarla hasta acabarla. Como curiosidad, y quizás me llamó la atención porque soy onubense, la novela comienza con una cita de Juan Ramón Jiménez, que describe la novela sin necesidad de más palabras, y es la siguiente: «Si os dan papel pautado, escribir por el otro lado». Es el mensaje que Bradbury pretende transmitir.

Como curiosidad, acaba de estrenarse una adaptación cinematográfica de esta obra en HBO. Además, ya había una de 1966. Como creo que os pueden interesar, os dejo los enlaces de los trailers de ambas a continuación:



jueves, 17 de mayo de 2018

Día das Letras Galegas

Ladraban contra min

Rosalía de Castro


¡Feliz Día das Letras Galegas!

Este 2018, la homenajeada durante este día es María Victoria Moreno Márquez. Por desgracia, no he tenido nunca la oportunidad de leer algo de ella. Sin embargo, no podía dejar de nombrar a una de las cuatros escritoras gallegas que han sido homenajeadas desde que comenzó a celebrarse, en 1963. Sin embargo, sí sé algo más de la primera mujer a la que se dedicó este día: Rosalía de Castro.

Como es habitual en el caso de las mujeres escritoras, «durante muchos años el silencio de la crítica envolvió la obra de Rosalía de Castro» (Mayoral, 15). Marina Mayoral también apunta que cuando la crítica por fin se percató de la existencia de Rosalía, ya era el mito que todos deberíamos conocer. Recordemos que la mayor parte de su obra poética es en gallego y «el emplear una lengua que no es la oficial de la nación y el haber sido la primera que la usó con auténtica categoría literaria tras un silencio secular» (Mayoral, 15) fueron los motivos que seguramente hicieron que la crítica se olvidara de ella.

No obstante, Rosalía no es solo una poeta, sino que también escribió novelas, definidas por Mayoral como «extrañas, desconcertantes, de escaso valor literario, pero interesantísimas en cuanto son la versión en prosa de las mismas vivencias que se hicieron poesía» (16).

Para recordar a la autora gallega, me gustaría que leyéramos juntos unos versos de uno de mis poemas predilectos de Rosalía. Estos versos han sido tomados de la Antología poética de Rosalía de Castro editada y traducida por Mercedes Castro, publicada por la Biblioteca Edal en 2004:


Ladraban contra min, que camiñaba
casi que sin alento,
sin poder co meu fondo pensamento
i a pezoña mortal que en min levaba.
I a la xente que topaba,
ollándome a mantenta,
do meu dor sin igual i a miña afrenta,
traidora se mofaba.
I eso que nada máis que a adiviñaba
«Si a souperan, ¡Dios mío!
—pensei tembrando—, contra min volvera
a corrente do río»

Ladraban contra mí, que caminaba
casi sin aliento,
sin poder con mi hondo pensamiento
y la ponzoña mortal que en mí llevaba.
Y la gente que encontraba,
mirándome con insolencia,
de mi dolor sin igual y de mi afrenta,
traidora se mofaba.
Y eso que nada más que la adivinaba,
«Si la supieran, ¡Dios mío!
—pensé temblando—, contra mí volvieran
la corriente del río»

En el análisis de este poema, Mayoral considera que «lo fundamental es el sentimiento de ser perseguido» (167) y volviendo su mirada a los cuatro versos que abren el poema, señala que «lo único que expresa es la angustia de una persona que "casi sin aliento" camina oyendo ladridos de perros» (167). O sea, que le da la impresión de que los perros han sido azuzados contra ella.

También trae a la luz un gran acierto, que es «la supresión del sujeto», pues «hace que tengamos la impresión de que todo un mundo de seres —hombres y mujeres— convertidos en perros, que acosan a un ser que avanza sin aliento por el camino» (167). A raíz de esto, Mayoral se pregunta cuál es la afrenta que se imagina la gente, y por ello no miran al sujeto poético. A pesar de las conjeturas, solo podemos imaginarla, aunque es verdad que «Rosalía nos tiene acostumbrados a pintar del amor prohibido solo los remordimientos y las angustias que produce», pero «aquí están tan exagerados» (168) que la crítica piensa que encubre algo más.

Mayoral aboga porque «Rosalía, víctima de un sentimiento de vergüenza, de raíz inconsciente, se siente objeto de la curiosidad malsana de la gente, se siente señalada con burla» (169).

Es un breve análisis, no demasiado profundo, de algunos versos de una de las poetas españolas más importantes de la historia. Espero que hayamos podido disfrutar de la lectura conjunta y que en un futuro, os animéis a coger los versos de Rosalía. Seguro que no os defraudará.


Bibliografía utilizada

Mayoral, Marina. La poesía de Rosalía de Castro. Gredos: Madrid, 1974.
Castro, Rosalía. Antología poética. Mercedes Castro (ed. y trad.). Biblioteca Edal: Madrid, 2004.

martes, 15 de mayo de 2018

Reseña: El matadero | La cautiva - Esteban Echeverría

03. La crueldad de la mazorca

Una reseña de "El matadero" y de "La cautiva" de Esteban Echeverría


Título: El matadero | La cautiva
Autor: Esteban Echeverría
Editorial: Cátedra
Precio: 8'23 | 9'65 euros
Enlaces de compra: Amazon y Cátedra

 «La perspectiva del matadero a la distancia era grotesca, llena de animación. Cuarenta y nueve reses estaban tendidas sobre sus cueros y cerca de doscientas personas hollaban aquel suelo de lodo regado con la sangre de sus arterias».



Sinopsis: Pertenece Echeverría al grupo intelectual de la generación de 1837, que sentó las bases de la incipiente sociedad argentina. El éxito y la gran acogida de "La cautiva" se debe a que es una obra comprometida con el medio social en el que surge y cuya renovación formal intenta adecuarse a la realidad que describe. "El matadero" se anticipa en cierto modo a su época y desarrolla líneas que seguirá después la literatura argentina.

Como se puede observar en la cita, en Echeverría vamos a encontrar escenas tan gráficas que pueden resultar incluso desagradables. Sin embargo, hay que considerarlas como producto de la época en la que vivió y en la que surgió la generación de 1837, de la que es uno de los miembros destacados. En un Argentina gobernada por Bernardino Rivadavia, la prosperidad brillaba por doquier. Era entonces cuando el joven Esteban Echeverría decidió poner rumbo a París, de donde se empapó de las tendencias del Romanticismo europeo.

No obstante, todo cambió para su país cuando el general Rosas dio un golpe de estado en su país natal e instaló una dictadora en la que los primeros perseguidos fueron los intelectuales que pudieran criticar su régimen político. La violencia era un elemento característico de las brigadas creadas por Rosas para perseguir a sus detractores, los unitarios, y este es el contexto en el que nacieron ambas obras.

"La cautiva" es un poema alegórico que ha sido considerado como el texto fundacional de la literatura argentina. Algo que llama bastante la atención es que aunque la trama trate sobre una pareja, Brian, un soldado unitario secuestrado a mano de los indios malones (que se identifican con los rosistas), y María, la verdadera protagonista es ella. Era algo poco habitual en el siglo XIX. Así, es María la que lleva el peso del poema, a la que seguimos durante toda la lectura.

Este poema se compone de 2142 versos, que están divididos en nueve cantos y un epílogo final. Los títulos de cada uno de estos cantos son los siguientes: "El desierto", "El festín", "El puñal", "La alborada", "El pajonal", "La espera", "La quemazón", "Brian" y "María". En cuanto a la métrica de estos versos, se encuentra un predominio del octosílabo y el hexasílabo. Es verdad que hay algunos octosílabos bastante forzados, ya que para lograrlo, se aboga por un cambio de acentuación, pero solo se puede encontrar en algunos versos de varios cantos.

Este fue mi segundo acercamiento a Echeverría, pues el primero fue "El matadero", analizado posteriormente, pero fueron textos que me cautivaron. Pronto, tendré que leer algo más de la generación del 1837 con el fondo de la dictadura rosista que no solo cambiaría sus vidas sino que también impregnaría cada una de las palabras que produjeron.

"El matadero" es un crudo relato de la dictadura rosista, que aparece aquí en la forma de un matadero. Irónicamente, el tiempo del relato se adscribe a Semana Santa, período en el que, según la religión católica cristiana, está prohibido comer carne. Uno de los pilares de esta dictadura descrita y criticada por ambas obras es la religión. Así, en este relato no solo se apunta mordazmente la ironía de las acciones de la religión y de la justicia, sino que también sirve para describir la violencia más extrema.

Los personajes se dejan llevar por las pasiones: la violencia en todas sus vertientes forma el mundo en el que viven. El narrador, en un primer momento, se limita a narrar lo que pasa en un cuadro de costumbre, pero un hecho violento y desgarrador rompe el relato. Entonces, el narrador, acostumbrado a aquel horror, se percata de lo que ocurre mientras lo cuenta.

No es un relato para todos los públicos. Es bastante explícito, pero al mismo tiempo, es igualmente necesario. Donde "La cautiva" usa más metáforas y alegorías, "El matadero" explicita los años más duros del régimen rosista.

Como conclusión, querría destacar que en la obra de Echeverría se utiliza el lenguaje popular de la Argentina de la época, por lo que sus obras van más allá (si cabe) del lenguaje literario, alcanzando incluso el valor lingüístico.

"La cautiva" tiene una adaptación cinematográfica del mismo nombre dirigida Israel Adrián Caetano y protagonizada por Paola Krum y Gastón Pauls. Está disponible en Youtube. Aquí os dejo la primera parte:

lunes, 23 de abril de 2018

Feliz Sant Jordi: Libros de mi vida

Los sombríos páramos de Yorkshire y la magia de Hogwarts

 

Mi madre, mi hermana; J. K. Rowling y Emily Brontë


¡Feliz Sant Jordi! ¡Feliz día del libro!

Para celebrarlo, no he encontrado nada mejor que contaros cómo los libros han cambiado mi vida. En especial, quiénes han cambiado mi vida inconscientemente, casi sin pretenderlo. Para ello, quiero hablaros de mis madres literarias, porque sí, en las generaciones anteriormente a la mía, siempre se ha tenido un padre literario, aquel que te influía en tu propia lectura a lo largo del tiempo, pero orgulloso, puedo decir que yo tuve una madre.

Y todo comenzó con la mía propia: un día, vino y me trajo un libro, un libro que me ha marcado en lo más profundo de mi ser a lo largo de toda mi vida. Como el de mucha gente de mi edad, y un poco mayores, este libro fue Harry Potter y la piedra filosofal. Por supuesto, este libro llegó a mis manos después de ver la adaptación cinematográfica que tanto me gustó. Sin embargo, jamás llegó a fascinarme tanto como el mundo en el que J. K. Rowling me introducía; no descubrí que era una autora, y no un autor, hasta años después, lo que dice mucho de la sociedad en la que nos ha tocado vivir (y por eso, tenemos que cambiarla).

Esta fue la primera novela que me compró mi madre y la primera novela que leí. Después, llegarían muchas otras. Siempre me movía en el mundo de las sagas, descubriendo nuevas, encantándome poco a poco. Por citar algunas, Cazadores de sombras o la saga Medianoche. La primera de Cassandra Clare y la segunda de Claudia Gray. Sí, siempre me he movido, por gusto, entre autoras.

Sin embargo, aunque Harry Potter y la piedra filosofal marcara mi vida personal, no fue el libro que marcó mi vida profesional. Para ello, tengo que remontarme a 2008, cuando tendría 13 añitos. Mi hermana, tras ver la adaptación cinematográfica, se compró la saga Crepúsculo de Stephanie Meyer. Cuando terminaba un libro, me lo dejaba leer a mí. Yo, ávido, los devoraba.

Luna llena. En Luna llena, Bella Swan leía el libro que cambiaría mi concepción de la literatura a mi corta edad: Cumbres borrascosas, de Emily Brontë. Se me ocurrió comentárselo a mi madre, quien casualmente, vio una edición bastante barata, la de Alianza Editorial. Me la compró y entonces, probé por primera vez algo de la literatura clásica por gusto.

Estudio un Doble Grado en Estudios Ingleses y Filología Hispánica; siempre me había encantado la literatura, la sintaxis y la historia, pero el motivo por el que no sabía si decirme entre Hispánicas o Inglesas (y por suerte, un año antes de mi aventura universitaria se creó el Doble Grado que ya estoy terminado) era Emily Brontë.

Con esta entrada no quiero solo comentar mi experiencia, sino reivindicar el papel de las autoras en literatura juvenil. Ahora mismo, después de tantas lecturas, pueden gustarme más o menos estas historias que tanto adoraba en mi pre-adolescencia, pero sí sé que fueron estas las que me introdujeron en la lectura y lo agradezco, lo agradezco muchísimo. No sé qué sería de mi vida si mi madre y mi hermana no me hubieran puesto en las manos esos libros.

De nuevo, ¡feliz Sant Jordi! Comprad un libro, leed a una autora, agradeced a una madre, porque os aseguro que no sabéis qué os deparará la vida si le dais una oportunidad a ese libro que jamás hubiera pensado leer si no hubiera llegado a ti.

sábado, 21 de abril de 2018

Reseña: The Magicians - Lev Grossman


02. Lo que ni siquiera la magia puede salvar


Título: The Magicians | Los magos
Autor: Lev Grossman (traductor: Francisco Pérez Navarro)
Editorial: Ediciones B
Precio: 9'50 euros
Número de páginas: 496
Enlaces de compra: Amazon (en español) Amazon (en inglés)

«Deja de buscar la siguiente puerta secreta que te lleve a tu verdadera vida, deja de esperar. Ya la tienes; no hay otra. Estás aquí, y más te vale disfrutarla o seguirás sufriendo vayas donde vayas, hagas lo que hagas el resto de tu vida, eternamente».





Sinopsis: Quentin Coldwater es un chico brillante pero desdichado que vive obsesionado con las novelas de fantasía que leyó en su infancia y que transcurrían en un país mágico llamado Fillory. Cuál no será su sorpresa cuando, inesperadamente, es admitido en una universidad neoyorquina de magia muy secreta y exclusiva, donde recibirá una educación rigurosa sobre los arcanos de la hechicería moderna y donde descubrirá la amistad, el amor, el sexo, la bebida... y el aburrimiento. Porque a pesar de los increíbles descubrimientos que ha hecho a lo largo de estos años, siente que le falta algo.

En primer lugar, me gustaría recalcar que la sinopsis no está tomada de la contraportada de la edición hispánica de la obra. Básicamente, porque la he leído en inglés, así que he traducido y resumido un poco de la contraportada original (por eso, como imagen, también he elegido la portada del libro en inglés. Según tengo entendido, es de las primeras ediciones).

La premisa de la que parte la obra es sin duda original. Es una especie de modernización y de parodia de todas las fuentes de literatura fantástica que toma el autor. Por supuesto, la más notable es la de Harry Potter de J. K. Rowling, pero también hay que destacar la de Las crónicas de Narnia de C. S. Lewis o la de The Once and Future King de T. S. Eliot.

Sin embargo, ¿qué diferencia a autoridades de la literatura fantástica anteriormente mencionadas de Lev Grossman? La forma; su escritura. No me ha gustado nada la primera obra de la saga y por supuesto, no se me pasa por la cabeza perder el tiempo en leer los demás. Los principales problemas que he encontrado en la prosa de Grossman son: la narración, el diálogo y la descripción. Sí, todo. Porque diálogos insulsos no me valen para desarrollar una idea paródica, y tan buena, como la que tenía, y tampoco una descripción vana, sin nada de contenido.

No obstante, lo que más me molesta son los fallos en narración: no puedes contar una historia épica con unas pocas líneas; no puedes crear un clímax como si estuvieras escribiendo la lista de la compra. Además, otro de los grandes problemas narrativos de la obra es que no hay desarrollo de personajes. El Quentin, protagonista de la saga, de la primera página es el mismo que el de la última y, además, no hay un reparto coral. Toda la narración se sustenta en él, y por lo tanto, es incluso irritante.

No recomiendo la obra, pero sí que recomiendo la serie de televisión. ¿Qué es lo bueno de esta adaptación? Que han cogido los mejores elementos del libro (o sea, su contenido y algunas de sus ideas) y lo han reescrito de una forma totalmente novedosa, original y profunda.

En España, The Magicians, la serie de televisión, se emite en la cadena de pago SYFY España, los martes a las 22.00. Tras dos temporadas buenas, ha llegado una tercera sencillamente espectacular y deliciosa.


miércoles, 18 de abril de 2018

Reseña: El elefante desaparece - Haruki Murakami


01. Cuando conoces a Murakami...


Título: El elefante desaparece
Autor: Haruki Murakami
Editorial: Maxi-Tusquets
Precio: 8'95 euros 
Número de páginas: 344
Enlace de compra: Amazon

«Noboru Watanabe terminó de reparar el aparato poco antes de las cinco. Dijo que le apetecía escuchar algo ligero y mi hermana puso un disco de Julio Iglesias»








Sinopsis: Un hombre que se obsesiona con la insólita y misteriosa desaparición del elefante de un zoo, un abogado en paro que recibe el encargo de su mujer de encontrar a su gato, una pareja de recién casados que deciden atracar un McDonald's en plena noche, una curiosa digresión sobre los canguros, un enano diabólico que baila, un joven empeñado en burlarse de su futuro cuñado, un pirómano confeso... Los protagonistas de estos relatos esperan algo. Un accidente, un hecho azaroso. Todo lo contrario ocurre en la escritura de Murakami, donde nada queda al azar. Alternando páginas inquietantes e hilarantes, El elefante desaparece es una prueba más de la capacidad de Murakami para cruzar la frontera entre lo cotidiano más realista y lo fantástico, capaz de transformar así la trivialidad de nuestras vidas.

Después de haber dejado la breve e intrigante sinopsis que nos regala la obra en su contraportada, vamos a hablar de qué pasa cuando conoces a Murakami, o mejor dicho, su obra: o le odias o le amas; o cree que está sobrevalorado o disfrutas como un enano de su lectura. Yo, al menos de momento, pertenezco al segundo grupo.

Sabía cuáles eran las reacciones ante el autor nipón, así que para comenzar a leer su obra, elegí este libro de relatos. No sabía qué me iba a encontrar cuando abrí sus páginas. Un índice te indica el título de los  diecisiete relatos que vas a encontrar, útil, sobre todo, a la hora de rememorar su lectura, porque sí, no todos los relatos van a quedarse en tu mente.

Algunas de las quejas que se hicieron sobre esta edición del libro se pueden achacar al momento de publicación: 2016 en España, aunque sea una obra que date de 1993 (gracias por vuestro esfuerzo, Maxi Tusquets). Zo no shometsu, su título en japonés, se compone inevitablemente de relatos que ya conocía un aficionado a Murakami si había seguido su obra desde antes. Sin embargo, estas quejas no son convenientes para una primera lectura.

Este compendio de relatos toca desde los inicios del autor japonés hasta su madurez. Esto supone un problema: algunos relatos superan en calidad a otros. No obstante, los mejores relatos superan en cantidad a los primeros, así que no hay de qué preocuparse: «El pájaro que da cuerda y las mujeres del martes» (9-40), «Sueño» (83-118), «Lederhosen» (127-138), «Asunto de familia» (165-194), «El enano bailarín» (255-280) o «El elefante desaparece» (325-344) son unos de los pocos ejemplos entre los relatos que me impactaron.

Muchos consideran a Haruki Murakami un escritor americanizado, no solo debido a su sintaxis no demasiado compleja, sino también por todas sus referencias literarias, más bien, anglosajonas. No conozco lo suficiente de literatura japonesa, ya que esta fue muy primera incursión, para estar de acuerdo o rebatir esta afirmación, pero si es así, es una buena manera de introducirse al estilo literario japonés.

El eterno nominado al Premio Nobel es sin duda un buen escritor, aunque sus detractores lo califiquen como «escritor de bestsellers». Solo el tiempo dirá si formará parte del canon o no, aunque yo sí que voy a seguir leyéndolo, al menos, hasta que se rompa el hechizo que ha ejercido sobre mí, o al menos, hasta que cambien la traducción; sin duda, una parte importante de mi fascinación con este libro ha sido la labor de los traductores, Fernando Cordobés y Yoko Ogihara.

Gracias por traer Murakami a España.

Reseña: Tokio blues (Norwegian Wood) - Haruki Murakami

08. La inefabilidad de la memoria Reseña de Tokio blues (Norwegian Wood) de Haruki Murakami   Título: Tokio blues (Norwegian Wood)...